lunes, 10 de febrero de 2014

Tornio

El finde de mi cumpleaños se montaba una fiesta multitudinaria en mi edificio, así que intuyendo que sería imposible no solo dormir, sino vivir, aproveché la invitación de Saara para irme a Tornio con su familia. Tornio es una ciudad al sur de Rovaniemi que es mitad Finlandesa, Tornio, y mitad Sueca, Haparanda, así que es un poco la coña cambiar la hora cuando cruzas el puente.

Saara y sus hermanas me recogieron en Kemi, donde vive su abuela, y nos fuimos a comer. Cabe destacar que la buena señora pagó por todos, y no me dejaron insistir en pagar lo mío. La abuela es una grande, muy divertida y muy agradable. Incluso nos enseñó (me enseñó) la casa y soltó una coña en plan que me podría quedar a dormir allí, la buena mujer. Allí dejamos a la abuela, y rumbo a casa de Saara.

Saara, servidor y la hermana de Saara
Tornio en sí no tiene mucho que ver, en palabras de Saara. Puedes encontrar algún plan que hacer (ese fin de semana había una feria de tatuajes) pero a mí me basto con ir por la noche a casa de su amigo Panu, que tiene una kota, y echarnos unas risas Saara, su hermana, Panu y yo, tomando algo y haciendo salchichas. El camino de vuelta, en taxi, fue una odisea con Panu haciendo de azafato, pero nos granjeó un descuento del taxista que comentó que se había reído un montón.

Muerte por glucosidad...



Al día siguiente, visitilla a la parte Sueca y a Candy World, una especie de paraiso de las chucherías y depravaciones azucaradas. Y también a un supermercado donde pude encontrar mayonesa, que aquí en Rovaniemi brilla por su ausencia.

En resumen, fin de semana ligero, pero muy entretenido.


Lo siguiente: Como me fue el viaje por Rusia, y consejillos para buscar trabajo en Rovaniemi.

Seguiremos informando.

miércoles, 29 de enero de 2014

Navidad!!

Más de dos meses sin actualizar y más de uno desde que volví de España, lo tengo muy dejado, oigan.

Podría hablar sobre como se lleva la Navidad en Rovaniemi, pero lo cierto es que teniendo en cuenta que huí el 10 de Diciembre, pues me perdí todo lo gordo.

Eso sí, tenemos la coña de que el Corte Inglés comienza la temporada de Navidad terminada la de verano y que no es Navidad hasta que ellos lo dicen, pero aquí no se quedan cortos. Rovaniemi empieza a prepararse para la temporada a finales de Octubre, y ya se empiezan a ver los típicos adornillos por las puertas y demás. Y luego a finales de Noviembre se prepara en Santa's Village la Ceremonia de Inauguración del Invierno, que aunque poarezca mentira me recordó un montón a ésto:


Hay que decir que todo el acto fue un poco meh. Vamos, que ni fú ni fá. Puede que para los lugareños y los niños estuviera muy bien, pero solo puedo recalcar 3 cosas:

1. El magnífico coro infantil. (Nótese la ironía, y he ahí la prueba).
2. Los acróbata vestidos de elfos viejos (¿?).
3. El discurso de Santa Claus, que si es más corto, tenemos que hablar nosotros.
















Depués de esto, poco me ocurrió digno de contar. Pasé el resto de los meses sin pena y sin gloria, hasta la llegada del día antes de viajar, en el que aproveché que mi compañero de piso estaba de viaje para hacer un cena de despedida de la gente que no estaría en el segundo semestre. La verdad es que fue bastante divertido y me reí un montón con las ocurrencias de mis vecinos austríacos (Ay, como os echo de menos, Simon y Caro).

El día del viaje se me hizo un poco largo, bueno, más bien un huevo, porque para pillar un precio medianamente decente, mi vuelo salía a las 8 de la mañana y llegaba a España a eso de las 23, con tres escalas entre medias. Solo una palabra, eternidad...
Cabe destacar que en el vuelo de Amsterdam - Madrid, en las salidas de emergencia, estaban sentadas unas señoras españolas de unos 70 años (que aventureras, oiga). Y esto, sin saber muy bien por qué, causo la desazón de un matrimonio que tenía al lado mío, también españoles. Al parecer, según él, esas señoras eran muy mayores para estar sentadas en ese sitio, donde si hay una emergencia, tienen que proceder de una manera especial, y "esas señoras mayores, a saber si podrán...". Y lo dice un tío que rondaba los 60 y pico... Hay gente para todo. Y yo pensando, tío, si tenemos una emergencia en vuelo dudo mucho que nos vaya a hacer falta abrir esa puerta. Es lo que tienen los aviones, que tienen el índice de accidentes más bajo, pero cuando tienes uno, lo hacen a lo grande.

Bueno, pues a la llegada al aeropuerto, allí que me esperaban unos amigos, y nos fuimos a tomar unos vinos, que había que celebrarlo.

El día siguiente fue el de la sorpresa. Confabulado con Isra, Ana y Marta, me presenté en el Ces para sorpresa de Ana M. Y ahí empezó un mes de vacaciones que resumo en la siguiente imagen:


martes, 10 de diciembre de 2013

El amigo finlandés

Dejarme contaros de que va el Finnish Friend Programme.

Este programa coordinado por las oficinas internacionales de las universidades finlandesas, está dirigido a estudiantes extranjeros que quieren tener la oportunidad de conocer a -en principio- una persona con la que poder integrarse un poco más en esta bienamada cultura nórdica. Y por su parte los finlandeses quieren tener la oportunidad de enseñar a alguien el estilo de vida finés o lo que se tercie.

Cuando en la semana de bienvenida, en una de las (muchas) charlas informativas, te cuentan sobre este programa, una de las cosas que te dicen es que antes de nada, debes estar seguro de tener la mente lo suficientemente abierta. Puede que tu amigo finlandés sea desde un padre de familia con tres hijos, perro y casa en la montaña hasta un hombre de mediana edad soltero, con dudosos hábitos sociosanitarios y graves problemas de alcoholismo (nada difícil en este pais, todo sea dicho).

Bueno, pues el día señalado para el meeting, me encuentro en la mesa con una señora (rubia, no podría ser de otra forma) de mediana edad y una chica joven (rubia también). Saila y Julia, madre e hija respectivamente, muy simpáticas. Saila es maestra en un colegio de aquí que me invita a visitar su clase de forma inmediata (cosa que todavía no he hecho por diversos contratiempos). Julia, por su parte, estudia turismo y es bastante encantadora. Y me cuentan su árbol genealógico. ¡Son una familia de 7 hijos y 13 nietos! El más jóven, Julius, aparece al poco rato en brazos de su madre Anniina, también muy simpática. De lo primero que me preguntan es si necesito ropa para el invierno o muebles para el piso, y me proponen ir a esquiar, hacer hikking (senderismo), ir de caza y lo mejor, ir a una cabaña que tienen en medio de ningún lado, con sauna tradicional y esas cosas tan finlandesas. Me ha tocado la lotería con esta gente tan estupenda.

Mi nuevo colega, Julius
Pocas semanas depués visité una casa que tienen en el campo para conocer más familia. El padre es un señor bastante imponente, también profesor pero de vocational school (lo que serían nuestros grados medio y superior), cazador y no habla más de cuatro palabras en inglés, pero no por ello dejó de ser un conversación interesante hablando de política, economía y costumbres varias. Todo mediante la traducción alternativa de su nuera, una chica también muy simpática que habla español, y tiene tres niños monísimos.
Rapidamente me invitaron a cazar alces el siguiente fin de semana, pero una serie de despropósitos tiró por tierra el plan que espero que me ofrezcan en un futuro.

El semestre ha pasado y entre algún viaje (veáse Tromsø o Helsinki, esta última entrada está por llegar), clases, prácticas y cúmulos de acontecimientos en contra, lo cierto es que no he podido disfrutar mucho de mi familia finesa. Julia se fue hace unas semanas de prácticas a Alemania, pero "en su lugar" ha aparecido una nueva hermana, Kristiina. Habla español, estudia también turismo y es una tía muy divertida.

Las dos últimas veces que nos hemos visto me han llevado de visita a Santa's Village para la ceremonía de apertura del invierno (bastante meh, he de decir) y de compras navideñas baratas, que me quedaban cosas por hacerme con ellas.

¿Puntuación hasta ahora?: Pues hablando con varios de mis compañeros que también están en el programa, ni uno solo se ha quejado de sus familias, por lo que recomiendo a todo el que venga que no deje pasar la oportunidad de conocer otro tipo de gente y actividades fuera del ambiente "erasmusil". Lo peor que puede pasar es que no congenies y dejes de quedar con esa/s personas. Bueno, seguro que hay peores cosas que un grupo de desconocidos podrían hacerte en una pais lleno de bosques donde nadie te encontraría en años, pero no vamos a ponernos en ese plan...

Hasta aquí la crónica. Seguiremos informando.

Unos días por Helsinki

Bueno, pues aprovechando que con Carlo tengo casa gratis en Helsinki, cogí una ofertaza de Vr (la Renfe finlandesa) en la que me daban cama por el mismo precio que un asiento a precio normal, y oye, en un trayecto de 12 horas de tren, se agradece.

Pues allí que me presenté para ver la ciudad y visitar a Carlito. Lo primero que hice, teniendo en cuenta que iba a viajar bastante de Helsinki a Espoo (el suburbio donde vive Carlo) fue pillarme una Single Card (una tarjeta de color verde) para 3 días. Se compran en los R-Kioski, y hay uno tanto en el aeropuerto como en la estación de tren, y repartidos por la ciudad. Con esta tarjeta puedes se puede usar metro, bus, tranvía o el ferry a Suomenlinna. Pero antes de nada, aconsejo muy mucho que antes de llegar a Helsinki descargarse la aplicación Andropas, esencial para moverte por Helsinki en transporte público. Sólo funciona en Android, así que si tienes un iPhone, te fastidias por gafapasta y moderno.

Lo primero a lo que me dediqué, visto que Carlo tenía clase, fue a recorrerme parte de Helsinki siguiendo la ruta a pie que recomienda la Lonely Planet (gracias Teo, Isra y David). Es una forma curiosa de ver cosillas de la ciudad, pero las dos horas de caminata me dejaron la rodilla como un melón.

Quedé con Carlo por el centro, cenamos algo, y nos fuimos a tomar alguna cerveza por ahí. En mitad del camino, una argentina que estaba bastante perdida se nos adobó al plan. Carlo, estupendo guía donde los haya, nos llevó a lo alto de un hotel desde el que poder ver Helsinki, y cuando decidimos que ya estábamos a punto de perder dedos de la mano por congelación,  nos fuimos hacia un local con música en directo bastante buena, el Kustaa Vaasa, con unos baños que no hacían honor al término "letrina turca". Oh, Dios mío, pobre la persona que se dedicara a limpiarlos...
Al día siguiente, Carlo tenía clase de nuevo, así que me hice una visita autoguiada por Suomenlinna, visita muy muy recomendable. Suomenlinna (fortaleza finlandesa, literalmente) son un conjunto de 4 islas que han servido de fortaleza en varias ocasiones a lo largo de la historia, aunque con no muy buenos resultados. Hay una camino (el azul, creo recordar) que recorre las 4 islas por los sitios más importantes, pero mi consejo es que te dejes perder de vez en cuando, es imposible que no encuentres camino de vuelta. Pero, ojo, si vas por la tarde, controla la hora porque si el último ferry se larga, te quedas la noche completamente tirado (no, no me paso, Diego, te veo venir). En algún punto en el camino hay un mapa con sitios para ver, echarle un vistazo a lo que os pueda interesar. Según caminaba por los edificios, cada vez más tenía la sensación de que la isla había permanecido completamente ajena al tiempo. Parecía un escenario de una película de la Segunda Guerra Mundial, o una campaña del Commandos

El Katajonokka
A la mañana siguiente, Carlo por fin estaba libre y nos dedicamos a hacer un poco de visita cultural por la ciudad. La primera parada fue el hotel Katajanokka, una antigua cárcel convertida en hotel. Si tienes tiempo, merece la pena hacerse una visita (es gratis) a modo de curiosidad. La cárcel es del tipo de las películas americanas, de 1800-1900 (véase la Milla Verde y demás), y es interesante darse una vuelta por los pasillos y el patio, y si pillas la hora de limpieza, colar la cabeza un segundo para ver las celdas reformadas. Eso sí, a no ser que tengas mucha pasta, y si estás leyendo este blog permíteme dudarlo, olvídate de pasar una noche pues es de los hoteles más caros de Helsinki.
Continuamos con la visita cultural del día yendo al Museo de Diseño, que me sorprendio gratamente.
Y ya por último, cerca del parque Sibelius, habíamos quedado con Nico, al que no veía desde Agosto, en una cafetería a pie de puerto. La cafetería, pequeña, modesta y acogedora, se llama Regatta, y tienen un curioso sistema de venta: Pagas por café/té y un korvapuusti, y por cada vez que rellenas la taza, te devuelven 5 céntimos.

Del día siguiente, lo más remarcable es la visita a la sauna pública alimentada con leña, más antigua de toda Helsinki. La experiencia sauna es diferente para cada uno, y depende del nivel de pudor que uno tenga, pero se va en bolas, vaya. Así que, no te sorprendas de ver culos arrugados y una tía que podría ser levantadora de peso, siendo la masajista de la sauna.

Y hasta aquí mi visita por Heslinki. Seguiremos informando.

Tromsø y la virtud de elegir buenos compañeros de viaje

Son ya casi dos meses sin tocar el teclado y cada vez se me juntan más borradores esperando tomar forma, voy a empezar a actualizar con esta entrada.

Como dice el título de la entrada os voy a hablar de Tromsø. Y de la virtud de elegir buenos compañeros de viaje. Virtud, que por supuesto, no tengo. Sí, voy a lloraros un poco más.

Tromsø es una ciudad al norte de Noruega, parte isla (la parte principal) y parte continental. La llaman la Paris del Norte, pero como nunca he estado en Paris, pues vale, me lo creo.
Todo comenzó con una idea propuesta a mi teutón compañero de piso, y de repente me veo planificando un viaje con su insufrible amigo-apéndice también teutón, una compañera de la uni que meh, y un compatriota llorica para verguenza íbera. Se adivina cuanto menos interesante el viajecillo.

Puestos a ahorrar unos euros de donde sea, reservamos en el camping de Tromsø unas cabañas bastante baratas que resultaron ser un acierto. Eso sí, escuchar la voz aguda del amigo-apéndice quejándose cada vez que se abría la puerta porque se le enfriaban sus pies de nenaza, fue un poco (introduzca aquí término peyorativo estándar). Compórtate como un hombre, por Dios.


Comprobando si el
hielo es lo suficiente
grueso para caminar
El 18 de Octubre recogimos los coches de alquiler, y a la carretera, nos esperaban 8 horas de camino.
Y menudas 8 horas... Paraditas para hacer fotos a florecitas congeladas, un reno a tomar por saco y un carámbano de mierda al borde de la carretera, las que quieras, oíga. Eso sí, 20 minutos para tomar un maldito bocadillo tranquilamente, NEIN!, que perdemos mucho TIEMPEN! Me cago en los alemanes, hombre ya... Y encima se meten con mi manera de conducir poco eficiente...tócate las narices. Pues al final el coche que menos consumió fue el mío, PAYASEN.

Ya os avisé que os iba a llorar.

Pero no todo va a ser eso, os cuento un poco de la ciudad.
Cosas que merece la pena ver (en mi opinión): la Catedral Ártica, la pillamos cerrada pero está bastante chula. Tiene una de las vidrieras más grandes de Europa. La subida en teleférico es completamente IMPRESCINDIBLE, las vistas son estupendas y en mi opinión merece cada € (de los 15 con descuento de estudiante) que se pagan. Hacer zoom. Pasear por el centro de Tromsø no tiene tampoco desperdicio, la arquitectura es cuánto menos curiosa (no entiendo de arquitectura así que no me atrevo a usar un término más apropiado). El pub Ølhallen lo dejamos para el domingo antes de irnos y nos lo encontramos cerrado, además durante el resto de la semana tiene horarios bastante extraños (L-V de 10h a 18h ¿?). Fue una pena, porque leí en un montón de sitios que merece la pena visitarlo.

Cerca de Tromsø  merece tampoco hay que dejar de ver el pueblo de Ersfjordbotn (dilo en voz alta si hay huevos) con un fiordo bastante impresionante, supongo que no será comparable a los más famosos de la costa oeste de Noruega, pero bueno, juzgar vosotros mismos. También hay un museo con forma de bloques de hielo que a algunos no nos interesaba mucho, sin embargo a esos mismos sí que nos motivaba plantear el camino de vuelta puesto que al día siguienten teníamos clase. Así que el germano team, haciendo alarde de su buen proceder en cuestión de viajes, decidió dividir el grupo general en a favor y en contra. Pues que os den.

Eso sí, oh designios del destino, en el camino de vuelta mi coche hizo parada en una cascada bastante impresionante (la foto no le hace justicia) y el otro coche no supo encontrar el camino. Recuento final: llegamos a la misma hora, ellos se dejaron 15 lereles en un museo que no merecía mucho la pena (reconocido con la boca pequeña) y se perdieron unas vistas bastante dignas. Vaya, vaya, quien sonríe ahora, ¿eh, imberbe de las narices? ¡Metrosexual!



Resumen: ¿Merece la pena visitar Tromsø? Sin lugar a dudas.

Próxima entrada, el programa del Finnish Friend. Seguiremos informando.

lunes, 14 de octubre de 2013

Como ser cutre hasta más no poder

Como cada mañana, cuando me levanto sigo una rutina estupenda de mirar la predicción del tiempo en el móvil, confirmarlo con el termómetro que tenemos pegado al exterior de la ventana, y por si acaso, atreverme a dar una par de pasos en el balcón.
Y como cada mañana, las tres acciones parecían complementarse y decirme que, si bien hacía fresquillo (tócate los huevos que 2 º me parezca un día "de los buenos"), no era necesario contar con capas extras o, aquí viene la pista, el chubasquero.

Pues bien, paso mi día en la universidad como tantos otros, hago un poco de Skype con Ana M. como es lo habitual, y ¿qué me encuentro cuando salgo? La puta tormenta perfecta. El jodido apocalipsis hecho lluvia. Y yo con estos pelos.

Voy a volver a meterme en la uni un rato a ver si esto se pasa -pienso-, pero que narices, son las 20 y ya es hora de cerrar, así que el amable (nótese la ironía) conserje me informa que me tengo que largar. Ya en el soportal, se me ocurre volver a mirar la predicción a ver si me da esperanzas de que vaya a durar poco. Toda la maldita noche. Me cago en...

Así que miro al cielo y extiendo la mano como un imbécil a lo Santo Tomás (no vaya a ser que la lluvia sea producto de mi poca fe), pero nada. Me encojo de hombros, y me resigno a mojarme un poco. Del camino del soportal a la bici, mis pantalones ya chorrean. Interesante camino a casa...

La pregunta del millón cuando entré en el portal fue: ¿Está lloviendo? No, es que vengo de hacer buceo sobre bici en el lago, no te jode...Los hay lerdos y luego está el ruso éste hipermusculado o de donde mierdas sea. ¡Vete a la biblioteca y menos al gimnasio, coño! Me voy del tirón a la lavandería a meter mi chorreante ropa en la secadora y ¿que me encuentro? que está estropeada. Bueno -pensaréis-, seguro que puedes usar alguna otra, Rubén. Y una mierda. ¿No os he contado que uno de los beneficios de vivir en Kuntotie es que sólo hay tres lavadoras y una secadora para más de 300 estudiantes?

Así que fruto de la desesperación y haciendo gala de que la necesidad agudiza el ingenio, aquí os presento mi último logro en la escala Mierder-Cutrez.

Sí, amigos, sí, ese es mi horno a toda potencia haciendo la veces de secadora y aprovechándose de que la electricidad es gratis. ¡Chúpate esa, DAS!

Seguiremos informando




sábado, 28 de septiembre de 2013

Resumen mensual: semana de orientación, papeleos, primeras clases...

Bueno pues ya son 2 meses aquí.

Gracias a Dios, la estancia del curso de finlandés me ha servido para a) estar mil veces más relajado que los recién llegados, y b) poder no asistir a charlas y sitios que ya visité, y así tener tiempo para mis quehaceres (que ama de casa suena eso).

La universidad finlandesa no tiene nada que ver con la española. Primero porque hablan diferente. Segundo porque matricularte es, en cierto aspecto, lo que se conoce como pifostio. Tú te montas tu horario de clases, te apuntas a las que quieres, las tienes que cuadrar con las demás, etc. Es cierto que es un sistema mucho más libre para el alumno, pero también exige mucha más atención y madurez a la hora de llevar tu curso. Si por algo son los mejores los rubiales estos...

En nuestro caso (magisterio) tenemos que ir a clase casi todos los días, cosa que para mí es de agradecer. Los de derecho, excepto algunas puntualidades, es yo-me-lo-guiso-yo-me-lo-como en casita hasta el exámen. ¿Bueno o malo? Según para quien.

El learning agreement que se rellena desde vuestras universidades, aquí se puede modificar completamente y así ver más asignaturas que en la web no aparecían, cursos online, etc.
Recomendación: cuando vayáis a haceros los horarios, guardaros una tarde tranquila y centraros en eso porque hay que tener cuidado con qué asignatura coger, cuándo y dónde. Del resto, te informan en la universidad o los tutores. Aún con todo y con eso, he tenido que rehacer el maldito papelajo 2 veces.

La primera semana estuvo salpicada de un par de fiestas en garitos de aquí: Tivoli, el lugar erasmus preferido, y Doris, algo más cool y palabras de ese tipo (a Ana no le gustaba, pero preguntarle a ella por qué). Los precios no son caros, tanto en entrada como en bebida, pero cuando vaya más veces comentaré si se mantienen.
La primera fiesta, en Tivoli, era para todos los erasmus, que sumado a la gente finlandesa hizo del ambiente algo parecido a un infierno con la calefacción a tope. En invierno tiene que ser super sano salir sudadísimo a -25º...
La segunda, Doris, era también para erasmus principalmente, y consisitía en llevar los colores de tu bandera como ropa. Mi amarillo era un poco claro, por lo que todo el mundo me preguntaba dentro que porque llevaba camisa blanca y camiseta roja, así que al final decidí contestar que era japonés adoptado. Lo jodido es que alguno que otro no se quedaba muy convencido.

A todo esto, he aquí el aviso del día: Los finlandeses tienen un problema serio con el alcohol, estar preparados para aguantar borrach@s. En serio, beben mucho. Y seguido.

Por lo demás las clases han comenzado ya y es cuando de verdad te vas dando cuenta de si te has montado un buen horario o no. Por ahora no me quejo.

Hace dos semanas, nuestro simpático tutor del curso de finés, Ville, nos propuso participar en un partido de baseball finlandés, que resultó ser un torneo de una tarde. Y tengo que decir que los finlandeses fueron unos auténticos rastreros, pegándonos la paliza de nuestra vida. Pero no a base de darle fuerte a la bola (mariconas), si no a aprovechándose que no conocíamos la reglas. Lo cierto es que nosotros fuimos con la intención de pasar una tarde divertida y de repente nos encontramos en el equivalente amateur de la liga americana. Si parecía que se jugaban algo y todo. En fin...





En otro orden de cosas me he convertido en el nuevo miembro del club de escalada de Rovaniemi. Veremos que tal se me da.




Y por último, el tiempo ha cambiado radicalmente en esta semana y la gente está esquizofrénica perdida. Tengo que decir que mi amigo Diego estaría muy orgulloso de mí, puesto que yo, friolero por excelencia, estoy aguantando una temperatura similar al invierno español con mucha mayor estoicidad que el resto de españoles e incluso algunos alemanes, franceses y de por ahí.




Creo que no tengo mucho más que contar en este post. A ver si para en algunos de los próximos pongo fotos de la universidad.

Seguiremos informando.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuando te das cuenta que las cosas en España no son tan bonitas

Os voy a contar una historia de lo buena, eficiente y magnífica que es la administración pública en España (oh, España).

Aviso desde ya que este post es única y exclusivamente para dar rienda suelta a mi (creciente) enfado y que más de un improperio va a salir de mi teclado.

Comencé a solicitar la tarjeta sanitaria europea meses antes de venirme a Rovaniemi, y después de hacerme ir dos veces con sus consecuentes molestias de viajes, falta el papel X o el impreso Y (¿a alguien más le suena?), conseguí que me dieran un certificado sustitutorio con validez hasta finales del presente mes. Mientras tanto, tendría que esperar a que me enviaran la tarjeta a mi domicilio español y si ves que no te llega -palabras textuales de la hipercualificada persona que me atendió- mandas a alguien que lo reclame. Dicho y hecho, tuve que enviar a alguien a que me hiciera las gestiones. Y se encontró con un NO rotundo porque tenía que demostrar haber pagado el seguro escolar de este curso, es decir, de este año, o la matrícula. Y yo me pregunto, ¿por qué cojones no me pidieron eso en las dos veces que yo fui?, y segundo, ¿cómo coño lo hago cuando en Agosto la universidad está cerrada y dificilmente se puede hacer matrículas y demás papeles? Con la ceja ya temblando de pura rabia, decido esperar a primeros de Septiembre y envío a hacer todos los papeles universitarios a Ana M. (TE QUIERO), y descubrimos que al ser mayor de 28 ya no tengo derecho a seguro escolar (porque todo el mundo sabe que no nos ponemos enfermos ni tenemos accidentes dentro o de camino a la universidad). Finalmente Ana M. realiza, rellena y paga en mi nombre y hace llegar la documentación a mi casa.
Pues bien, cuando llevan de nuevo los papeles para solicitar la dichosa tarjetita -por fin, pienso- dicen que no, que no se habrían fijado en que soy mayor de 28 años y que entonces depende del Inem o de su puta madre. Que si eso, las universidades suelen tener conciertos con seguros, pero que ellos solo cumplen lo que manda el Inem (perdón, Sepe).

Y ahora es cuando me cago en su puta madre, y pienso para qué cojones he estado yo pagando 10 putos años de Seguridad Social e impuestos. Pero lo peor es la sensación de gilipollas que se te queda cuando ellos están tan tranquilos y les importa tres cojones dejar vendido a un español en donde sea el pais que se haya ido. Por que esto es España, señores. Y así nos va. ¿Cómo coño pretendemos salir de la puta crisis cuando ni siquiera somos capaces de expedir una jodida tarjeta sanitaria? ¿Cuándo para hacer estas gestiones de mierda te encuentras con personal estúpido rozando la inutilidad humana? ¿Cuándo la pelota administrativa se pasa de unos a otros pero nadie tiene ni puta idea de qué hacer o cómo hacerlo, sólo saben que eso lo llevan otros?

Cojonudo, España. Cojonudo. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero estando aquí te das cuenta de lo mal que funciona. No me extraña que seamos el Tercer Mundo de Europa. Lo que me extraña es que no nos echen de la Comunidad Económica Europea.

Mucho sol, mucha playa y montaña, gente estupenda y calidad de vida. Pero la administración pública es una puta lacra en este pais. Y encima el puto relaxing cup of café con leche. Tócate los cojones.

Seguiremos informando. O no. A lo mejor me pego un tiro.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Furgonetas, Nordkapp, renos...y más accidentes.

Nuestro amigo italiano tuvo la  estupenda idea de prepararnos una visita exprés a Nordkapp encargándose él de buscar trasporte, alojamiento, rutas, etc. Siendo como es de la Cofradía del Puño Cerrado, esto se presentaba cuanto menos, interesante.
Salimos el viernes a las 21 de la noche. La caravana consistía en dos furgonetas de 9 personas llenas de gente internacional y un coche de alemanas que decidieron ser poco originales y sociales.
El plan era parar cada dos horas para descansar 15 minutillos, comer algo, meada, cigarro (yo no, Ana, lo prometo) y cambio de conductor. Y asi estuvimos toda la noche.
La primera parada oficial para hacer fotos y descansar algo más, fue justo al comenzar la carretera que recorre la costa en Lakselv. Allí nos mojamos los pies, hicimos fotillos y otras cosas (ojo, Diego) al grito de Pee in the Arctic Sea! Pee in the Arctic Sea! -sí, sabíamos que no era correcto pero rimaba mejor-.
Pee in the Arctic Sea!
Grata fue nuestra sorpresa cuando llegamos al hostel y descubrimos que el siempre cutre amigo italiano, esta vez se había lucido con un albregue barato y muy decente. Nos dio tiempo a tomar un café rápido y desayunar algo, y directos a Nordkapp. El precio de la entrada es bastante desorbitado, 26€ por barba, aunque ya que estás allí no te vas a volver sin entrar. Dentro, aparte de una tienda de regalos bastante surtida, tienen algunas exposiciones interesantes, un capilla muy chula, un mirador y por supuesto el archiconocido globo del Cabo Norte.
Portada de mi nuevo disco
El resto del día decidimos hacer una ruta de trekking al verdadero punto más septentrional de Europa, cosa que descubrimos que hay que hacer ANTES de visitar Nordkapp ¿Por qué? Porque si haces la ruta de unas 6-7 horas y llegas al punto geodésico, verás un paisaje de la ostia, encontrarás una caja con un libro de firmas y un código QR para fotografiar con tu móvil. Dicha foto, te servirá dentro de Norkapp (previo pago de su entrada) para hacerte con un recuerdo bastante goloso, un carnet del Royal North Cabe Club, que no tiene todo el mundo, y el derecho a entrar a Nordkapp gratis el resto de tu vida. Lo de volver lo veo chungo, lo de tener el carnet mola más. Avisados quedáis.
Envidia y lo sabéis
Y ahora la aventura. A escasos cientos de metros de llegar al geodésico, resulta que una de las alemanas, se revienta un tobillo. Y estamos a unas 3 horas majas de los coches, sin cobertura y con pocas opciones. Así que la dejamos abandonada a su suerte y gritándonos en lengua bárbara. Libor, un tío bastante majo y resolutivo, organizó en seguida dos grupos de gente, uno de mayoría tíos para cargar con la pobre muchacha, y otro que fue a ritmo normal hacia los coches para ir preparando el tema de asistencia médica y así también reducir la gente alrededor de la herida. Resultado: esguince de tercer grado.
El camino de vuelta estuvo salpicado por millones de renos que campaban a sus anchas por las carreteras sin pudor ninguno. Sé que para la mayoría es como un animal mágico y esas mierdas, pero os juro que no he visto animal más estúpido en mi vida. El italiano coincide conmigo.
Seguiremos informando.
Familia de renos a cada cual más estúpido.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El miedo idiomático

Si al plantearte venir a Rovaniemi (o a cualquier otro país extranjero) tienes un nivel de inglés aceptable, y por aceptable me refiero a más de un B2, este post no es para ti, mejor entretente en otra cosa.

Si por el contrario tu nivel de inglés es como el mío, inglés de supervivencia (o nivel mierder), quizás éstas palabras te sirvan para estar menos asustado. Eso sí, nunca vas a saber realmente como de bueno es tu control del lenguaje anglo hasta que te veas inmerso en él durante una temporada; pero si hay algo claro, es que siempre, siempre, siempre, va a ser peor de lo que te creías. Y no lo dice solamente un servidor. Me avalan cientos de estudiantes Erasmus españoles que, como yo, han sufrido una pobre educación inglesa en los años de colegio e instituto.

-Pues vaya mierda, -pensarás- menudos ánimos me está dando el meapilas éste (me flipa esta palabra, MJ).

Nada más lejos de la realidad, estás palabras son para ilustrar mi propia experiencia y que a pesar de todo, se puede sobrevivir, y con relativa facilidad.
Hacerte entender es fácil y la gente hace por entenderte (excepto una alemana estúpida que cada vez que me dice algo y le ruego que me lo repita me contesta con un don't worry, everything's ok, it's ok. Zorra kartoffel...). Aún así, los gestos con las manos, un diccionario en el móvil y tu paciencia serán tus amigos más cercanos durante esos momentos.

Al principio da un poco de vergüenza decir una y otra vez que te repitan algo o que hablen más despacio, pero después de las primeras 2000 veces asumes que es parte del proceso de aprendizaje.
También me estoy dando cuenta de un comportamiento típicamente español: decir lo primero que te viene a la cabeza, ya sea una opinión o un chiste. Lo jodido es que con un inglés mierdoso te cargas la gracia de lo que dices, por muy interesante que fuera. Así que aprendes por las malas a pensar antes de hablar y a buscar en tu cabeza una buena gramática para articular frases. A veces tardas tanto que el momento de decirlo ha pasado. Pero tu gramática es cojonuda, así que orgulloso lo dices. A destiempo. Como si fueras tonto. Espero que mejore...

En serio, toda la gente que ha ido de Erasmus ha mejorado su inglés. Así que ninguno de nosotros vamos a ser menos.

Mi recomendación:
-Intenta tener un compañero de piso extranjero. Yo lo pedí a DAS.
-Cuándo estés con españoles, en la medida de lo posible habla en inglés también con ellos. Cuesta poco acostumbrarse.
-Enfréntate a todas las situaciones sólo. Desde la burocracia universitaria hasta las consultas médicas. Esto no solamente te servirá para mejorar tu inglés, si no que te servirá de experiencia para aprender a buscarte la vida.
- Y por último, no desesperes. De una forma o de otra conseguirás hacerte entender, eso es seguro.

Volveré a retomar el tema al final de la estancia y os cuento si me retracto o mantengo mis palabras.